Más de un cuarto de millón de Tzotzils vive en las montañas del Estado central de Chiapas, en México. Son vecinos de sus primos lingüísticos losTzeltales. Mientras su vida diaria ha cambiado drásticamente en los dos mil años desde que sus ancestros llegaron aquí, mantienen muchos aspectos de sus costumbres ancestrales. En su lengua, "tzotz" significa lana: la materia prima con la que hacen ropa. Pero en la antigua lengua Maya, "tzotzil" tiene la connotación de "pueblo murciélago". Fue esta última interpretación la que usaron los invasores españoles para distinguir los Tzotzil de otros grupos lingüísticos cuando llegaron por primera vez a esta tierra. Uno de los primeros historiadores españoles relata la adoración de este pueblo por un murciélago de piedra al que consideraban uno de sus dioses. Hoy algunos Tzotzil se autodenominan "Sotz'leb" que en su dialecto significa "pueblo murciélago".
Hasta cierto punto los Zapatistas han tenido éxito en su intento de conseguir un gobierno autónomo — aunque sólo declarado unilateralmente. Parte de ese auto-gobierno queda patente en la educación de sus hijos. El Sistema de Educación Rebelde Autónomo Zapatista (SERAZ)
es una alternativa al sistema nacional de educación mexicano. Los "profesores" en las escuelas del SERAZ
son voluntarios y se parecen más a facilitadores de educación que a profesores comunes. El plan de estudios es muy similar al nacional, excepto en que a los estudiantes se les da las clases en su lengua indígena y se les enseña aspectos de su historia cultural.
Los estudiantes Tzotziles no suelen encontrar dificultad en identificar las lecciones sobe su historia cultural: están rodeados de su cultura a diario. El día que visitamos una escuela
Tzotzil dirigida por el SERAZ, los alumnos interrumpieron sus clases e insistieron en darnos una muestra de un baile tradicional
Tzotzil que forma parte del cortejo entre jóvenes.
En otro pueblo Tzotzil una mujer cocinó tortillas, hechas con maíz recién molido, sobre un fuego abierto. Su preparación y las técnicas culinarias son las mismas que usaban los antiguos Mayas. En el mismo pueblo otra mujer nos mostró tejidos tradicionales en un telar de cintura. Como otras madres en este y en otros pueblos Tzotzil, le enseña a sus hijas a tejer telas y a hacer vestidos con ellos. Sus materias primas vienen de los mismos recursos que usaban sus ancestros.
Los primeros años de la cultura Maya giran en torno a un mundo complejo de
creencias científicas y religiosas. Mientras su interpretación sobre la ciencia — particularmente la astronomía — sólo ha sido reconocida recientemente, su religión fue confrontada inmediatamente por los españoles. El resultado fue la temprana asimilación del Catolicismo a la práctica religiosa Maya. Hoy en día la mayoría de los Tzotzil siguen una fusión de su herencia religiosa y el Catolicismo. Recientemente algunas comunidades Tzotzil han remplazado las influencias católicas por las protestantes. Algunos se han convertido al Islam.
La celebración de estas tradiciones religiosas no sólo involucra a los vivos. Los muertos también juegan su papel en las creencias espirituales Tzotzil. Tras la muerte, los fallecidos son enterrados junto a las pertenencias que llevarán al siguiente mundo. El alma del fallecido se mantiene a salvo en el otro mundo junto a sus ancestros hasta el momento de la rencarnación. En los cementerios, el color de la cruz Maya sobre una tumba dice la edad aproximada a la que murió la persona. Las cruces blancas se ponen en las tumbas de los niños mientras que las negras indican fallecidos de mediana edad. Sólo las pocas cruces grises representan aquellos que vivieron toda la esperanza de vida
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